La Terapia Corporal Integrativa (TCI) es una modalidad psicoterapéutica de base corporal que bebe, entre otras fuentes, de la bionergética de A. Lowen y la terapia reichiana. Fue desarrollada inicialmente por Antonio Pacheco y ha sido posteriormente ampliada y complementada. Como se sabe, la inclusión del cuerpo en los tratamientos psicoterapéuticos es cada vez más demandado, especialmente con los avances en el campo del trauma y la neurociencia. Se sabe que en el  cuerpo quedan registradas las vivencias y experiencias en forma de tensiones musculares. Estas tensiones, a base de repetirse se convierten en crónicas dando como resultado una “coraza muscular” que acaba determinando nuestra manera de movernos, de estar en el mundo y de contactar con los demás. Desde este modelo, cuerpo y mente se encuentran íntimamente ligados. Cualquier impulso psíquico tiene pues su correspondencia en el cuerpo. Trabajando lo corporal, trabajamos también el psiquismo. Es un enfoque de abajo a arriba. 

Qué podemos conseguir con este trabajo:

  • Desbloqueo de la coraza muscular
  • Libre expresión de las emociones
  • Recuperar la energía que ha quedado estancada.
  • Contacto con nuestra espontaneidad, con nuestra parte más esencial
  • Mayor autoconocimiento y aceptación de la realidad,
  • Mayor contacto con el presente
  • Mayor contacto con nuestro cuerpo y por tanto con nuestras necesidades reales.
  • Nos vivimos con menos conflicto interno.
  • Cambia la relación con los otros, desde un lugar más cercano, más humano.
  • Se experimenta una sensación de “vuelta a casa”, al volver a estar en contacto con el corazón, con uno mismo, con el entorno y con la vida